Hoy, 15 de Mayo de 2011.
Aquí estamos, hoy día del maestro.
¿Tendremos que felicitar a los maestros de nuestro país?
Claro, felicidades a todos los maestros de México.
¿Y qué resta por hacer?
Resta cambiar nuestro país.
Es muy fácil pensar en un nuevo país, con nuevos y mejores gobernantes, con nuevas y mejores maneras para gobernar, un nuevo país renovado.
Pero las cosas y un país no solamente cambian con un nuevo gobierno.
Las cosas y los países cambian lentamente con su sociedad en general.
¿Qué nos resta maestros?
Nos resta cambiar nuestra mentalidad.
Buscamos nuevos y mejores ciudadanos.
Buscamos nuevos y mejores alumnos.
Buscamos nuevos y mejores jóvenes.
Buscamos mexicanos interesados, mexicanos preocupados, mexicanos que exigen, mexicanos que participan, mexicanos conscientes, profesores, buscamos nuevos y mejores mexicanos.
Y es muy fácil hablar, y es muy fácil actuar, pero es más difícil demostrar, es más difícil enseñar.
Buscamos al mejor ciudadano, buscamos al mejor profesionista, buscamos la actividad más complicada de todo un país: buscamos al profesor del mañana.
Aquel que estudia, aquel que investiga, aquel que cuestiona, aquel que se informa, aquel que se encuentra en un constante flujo de renovación y catarsis.
Nos enseña sin necesidad de un aula, nos da sin preocupación, su vida es un ejemplo, y su vocación es su profesión.
Buscamos cambiar la mentalidad del profesor, primero que nada.
El profesor, aquel que se arriesga a la posibilidad de la mayor de las responsabilidades, usar su vida para enseñar a los demás.
Podríamos hablar de las dobles responsabilidades, podríamos hablar del sacrificio y las humillaciones, podríamos hablar de la humildad y la prudencia, el actuar de un buen profesor es un actuar intachable, la máxima responsabilidad, el ultimo peldaño de la pirámide social.
No podemos tolerar profesores malos.
No podemos tolerar profesores corruptos.
No podemos tolerar profesores mediocres.
No podemos tolerar profesores criminales.
No podemos tolerar profesores terroristas.
No podemos tolerar profesores de odio.
Buscamos cambiar nuestra sociedad.
Buscamos exterminar la violencia.
Buscamos desaparecer el odio.
Buscamos despertar.
Buscamos respirar.
Buscamos aprender.
Y buscamos cambiar, cambiar para mejor, y sabemos que primero que nada se encuentra el mejorar personalmente, y sabemos que primero que nada se encuentra el individuo, el individuo pieza fundamental de construcción en una sociedad, el individuo partícula elemental del concepto de familia, la familia entidad fundamental de representación individual.
Y sabemos que vivimos en una democracia, y cada individuo responsable intenta participar activamente en los debates y discusiones acerca de las problemáticas y beneficios que suceden en un país altamente complicado.
Y sabemos que no existen las cosas gratis, y sabemos que no existen las recetas sencillas.
Sabemos que existe el trabajo, y sabemos que existe el esfuerzo.
Y sabemos que vale la pena.
Y sabemos que vale la pena ser mexicano.
Más allá de los premios o las recompensas, más allá de los reconocimientos o las medallas, más allá de cualquier columna o imponente maravilla, más allá de todo cimiento material existe la satisfacción del ser humano.
Más allá de cualquier cosa sabemos que existe la felicidad del ser humano.
Y la felicidad del ser humano no es una tarea complicada, no, la felicidad del ser humano es la proeza más elaborada que puede realizar el ser humano.
Y en cada uno de nosotros existe una llama de color azul que se agita con el viento y que nunca puede ser apagada, esa llama que titila en la oscuridad de todos nosotros se llama: la paz.
Y eso es justamente lo que todos nosotros buscamos: un país verdaderamente con paz.
No una paz aparente, no una paz a punta de martillos.
Buscamos una paz torrente de verdad.
Buscamos una paz como nunca antes hemos conocido.
Una paz que nos fortalezca, una paz que nos alimente.
No una paz a medias, no una paz de mentiras.
Buscamos un país sumido en la paz, no un país sumido en la miseria.
Buscamos un país inundado de paz, no un país inundado de caos.
Buscamos un país iluminado de paz, no un país iluminado de violencia.
Buscamos un país encendido de paz, no un país encendido por sangre.
Buscamos un país movido por la paz, no un país movido por el ejército.
Buscamos un país que busca la paz, y no un país que busca la guerra.
Buscamos el México del mañana, el México que nos fue prometido hace mucho tiempo, buscamos un México sin violencia, buscamos un México diferente, un México verdaderamente hecho país y un país verdaderamente mexicano, una nación libre, una nación fuerte, una nación grande.
Buscamos un México renovado y libre de la violencia.
Buscamos un México grande y lleno de armonía.
Buscamos un México fuerte y pleno.
Buscamos un México esplendoroso y perfecto.
Buscamos un México con paz.
Muchas gracias.
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